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Bonsái
El bonsái en comparación con los modelos naturales
Mario A. Zamudio Cerda
Como se deduce de lo dicho hasta ahora, el verdadero aficionado al arte del bonsái, debe trabajar en su arbolito teniendo en cuenta hasta los más mínimos detalles. Pero debe de esforzarse por conseguir una imitación lo más apegada a la realidad de los árboles que se dan en la naturaleza. No deberá de olvidarse que un bonsái nunca se termina y se debe de tratar de superar a la misma naturaleza, cosa que nunca sucede. Es muy poco frecuente que en paisaje que nos rodea podamos encontrar árboles que reúnan todas las características que se dan en un bonsái. De esta manera debo de hacer referencia el hecho de que a menudo resulta difícil determinar la edad de un bonsái. Por su tronco relativamente grueso y por la forma densa y desarrollada de su copa. Un bonsái de unos pocos años puede presentar las características de un árbol de su misma especie mucho más viejo y que haya crecido naturalmente. Así pues la obra de arte viviente que es un bonsái no tiene únicamente una edad, es decir la suya propia, sino que por su aspecto representa también otra edad, simulada que no es la real.
El período de formación de un bonsái se puede iniciar y el mismo se puede adquirir en un vivero puede tener desde 4 a 5 años de sembrado, en este tiempo a adquirido su forma básica y en este sentido se puede observar un arbusto que crece únicamente hacia arriba y en este sentido se inicia el bonsái a través de la adquisición de cualquier tipo de árbol procediendo a un primer paso sacar el arbusto de la bolsa o maceta de plástico y plantarlo en una maceta escogida es profesamente, para sembrarlo el mismo en este primer paso se puede incluso recortar hasta una tercera parte de tierra en la que viene sembrado el arbolito, se deja descansar por 15 quince días a la sombra y es recomendable también sentar la maceta en un recipiente con agua y posteriormente pasados los quince días se empieza a sacar paulatinamente al sol, a partir de este paso y después de recuperarse el arbolito y se recomienda antes de que inicie el frió que es cuando la salvia de los árboles circula más lento que se alambre dicho pre bonsái siendo el alambrado de preferencia con alambre de cobre aunque en caso necesario también se puede hacer con alambre cocido procediendo a darle forma y dejarlo un promedio de 3 a 4 meses y desalambrarlo, en este período de alambrado debemos de ser muy cuidadosos de que los alambres no se incrusten en la corteza del árbol, esta es la manera de ahorrarse unos 3 o 4 años en la adquisición de un árbol de vivero que incluso pueden encontrase árboles hasta de más edad, así mismo se pueden elaborar árboles a través de semilla que es mucho más tardado el crecimiento, así como por injerto o enraizado en la misma planta, ya que se elige una rama de equis árbol, se hace un aro alrededor de donde se desea segregar y se le implante tierra en una bolsa y a través del tiempo de 15 a 30 días podemos observar que la planta empieza a echar raíces, posteriormente se segregar y se planta en una maceta.
Cuidados necesarios, los cuidados regulares mínimos que requiere luego el bonsái son relativamente pocos, regar, más o menos cada dos días dependiendo del tipo de tierra y tipo de maceta ya que existen unas macetas muy pequeñas que en tiempo de calores ocupan un regado más frecuente, recortar el follaje, una o varias veces al año, abonar una o dos veces al mes trasplantar y recortar las raíces cada 2 a 4 años y como quedó asentado en líneas anteriores, utilizar alambre o hilos proceso que se debe aplicar como máximo una vez al año.
Vemos pues que un bonsái exige unos cuidados fundamentales bastante reducidos, pero en el transcurso de los años, un bonsái gana siempre en belleza y valor, en proporción directa con las atenciones que se le prestan, es aconsejable que le dediquen un poco de tiempo a su bonsái para observar la maduración de sus yemas foliares a principios de primavera, para alegrarse con los primeros signos de vida, las primeras hojas tras un largo invierno, que en el transcurso de los años vaya dando a las ramas y al tronco la forma que uno prefiere como cuando se educa a un hijo.
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