Hemos perdido la dimensión de quién es Él y de quién soy yo/ Por Don Memo PDF Imprimir E-mail
Escrito por PÁGINA Que sí se lee!   
Viernes, 03 de Septiembre de 2010 11:53

CAMINO A UNA NUEVA VIDA
Hemos perdido la dimensión de quién es Él y de quién soy yo

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Cristo será tu alegría y Cristo te enseñará y sólo Cristo será tu amor y tu compañía.
Cristo te invita a hacer una experiencia profunda con Él. Descubrir en Jesús el centro de la propia vida y la alegría profunda del corazón. Descubrir que no hay nadie que nos ame como Él, según se dice en el estribillo de una conocida canción. Descubrir que la plenitud de la propia vida, el consuelo en la enfermedad, el perdón tras una caída, la esperanza tras un fracaso, sólo pueden venir de Él...
Descubrir en Cristo al Maestro. Sólo Jesús enseña palabras de vida eterna. Sólo Él nos trae un mensaje de amor y de fraternidad. Sólo Él nos ayuda a conocernos a nosotros mismos, con nuestra grandeza y nuestra miseria. “Cristo sabe lo que hay dentro de cada hombre”.
Descubrir en Cristo el amor de la propia vida, el amigo que no falla, el compañero fiel. No hay nadie como Él capaz de mostrarnos el camino, de ir a nuestro lado, de ir delante, de ir detrás, de sostenernos en el cansancio. Se alegra con nosotros cuando podemos avanzar con entusiasmo y decisión o llora y nos tiende la mano cuando hemos caído en un día que hubiéramos preferido no quedase escrito en la propia historia...
“Cristo será tu alegría”. Quizá todavía no lo es. Quizá todavía buscas la vida y la esperanza donde no se encuentran. El Evangelio sigue abierto: se ofrece a quien venga para saciar su anhelo de saber. El Sagrario sigue fijo en el fondo de una iglesia: el Amigo espera la llegada de hombres y mujeres necesitados de luz y de consuelo. Un sacerdote pasa horas y horas en un confesionario: tal vez será el instrumento para que pueda reconciliarme con Cristo, para que pueda recibir el perdón de Dios.
Jesús viene a fomentar en todos nosotros un dinamismo interior que nos permita cambiar nuestro modo de vivir para dejar los placeres y los vicios así como nuestras malas costumbres y hacer que nuestro corazón se dirija hacia Dios nuestro Señor con plenitud, con vitalidad, sin juegos intermedios, sin andar mercadeando con Él. Para que el Señor se convierta en nuestro guía, que Él sea quien nos marque el camino. Es Dios quien manda, es Dios quien señala, es Dios quien ilumina, el que decide nuestro porvenir y en nuestro trabajo.
Recordemos que cuando nosotros nos empeñamos una y otra vez en nuestros criterios, en nuestra voluntad, Él se va alejar de mi, porque habré perdido la dimensión de quién es Él y de quién soy yo.
“Cristo será tu alegría”. Ya lo es para millones de hombres y mujeres de todos los tiempos y lugares del planeta. Lo puede ser, si lo busco de corazón, si descubro en Él al verdadero amor de mi alma. Hoy me espera, hoy me llama, hoy me tiende su mano taladrada. Sólo Él será, si le dejo, mi amor y mi compañía si le permito entrar en mi vida.
Oración
En el Nombre de Jesús, te pido Padre Santo que me sanes de cualquier vicio que pudiera tener, sáname de todo miedo, temor, nerviosismo, de toda angustia e inseguridad, del orgullo, del odio y de toda soberbia. Sáname de depresión, amargura, de rebeldía, de cualquier falta de perdón. Lléname de Ti Señor,
Con tu presencia santa, lléname cualquier vacío que pudiera existir en mi.
Dame tu libertad y tu amor. Dame tu paz. amén.

 

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