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Discutamos Chapala
Discutamos la educación de calidad
Lic. Sergio Hernández Reyes*
Las clases en educación básica iniciaron hace dos semanas. Resulta adecuado incitar la reflexión y el debate de cómo mejorar la calidad educativa en este nivel crucial, en el que, a mi juicio, se forja la capacidad cognoscitiva, ética y moral, cultural y física de los individuos. A continuación, parto con tres ejemplos que reflejan la problemática educativa.
Primero, cuántos libros leemos nosotros. De acuerdo a la Cámara Nacional de la Industria Editorial, el promedio es de uno punto dos libros al año. En contraste, el promedio Noruego es de 18, mientras que el americano es de 12 libros al año.
Segundo, comparando la condición física de un niño o joven americano con el de un mexicano, notaremos que, predominantemente, los primeros tienen más condición física atlética que los últimos. Asumiendo que EE UU, como México, cuenta con un problema de obesidad grave, también asumo que reporta una cultura de educación física envidiable; sólo recuerde el medallero olímpico.
Tercero, los programas de lengua extranjera en nuestro país dejan muchísimo que desear. ¿Conoce a alguien que haya aprendido inglés en una escuela convencional? Los europeos del norte por lo menos dominan dos idiomas. En los Estados Unidos, aunque no cuente con los niveles europeos, por lo menos la gente logra sostener pláticas básicas en una lengua extranjera. En México, lo más a lo que se llega es a preguntas y frases básicas como, how are you? Definitivamente México y Chapala, mi enfoque de discusión, necesita de calidad educativa.
Basándome en el reporte Mexico’s Transition to a Knowledge-Based Economy del World Bank Institute, Chapala debe de apostarle a los servicios altamente dependientes del conocimiento. Estos son la oferta de servicios médicos de alto nivel para el turismo de retiro, el desarrollo de manera profesional del ecoturismo y la promoción, también profesional, de la cultura e historia de la región. El turismo puede repuntarse mediante la generación de ideas de alto nivel habilidoso. A continuación, abro el debate, presentando las siguientes primeras ideas.
Primero, envolvimiento del Ayuntamiento en la calidad de los profesores. No hay educación de calidad sin un profesor de calidad. Considerando las limitaciones que el Ayuntamiento tiene en la asignación de profesores, este puede buscar los medios que incentiven al profesor a esmerarse en su desempeño; los incentivos podrían ser remuneraciones monetarias o en especie. También sería bueno la creación de talleres para la capacitación en docencia, abalados por la SEP y el SNTE, que también otorguen algún tipo de atractivo a los profesores. Finalmente, la creación de talleres remédiales/asesoramiento para estudiantes en lectura, escritura, matemáticas, inglés, informática y ciencias.
Segundo, la creación de incentivos para el estudiante. Los estudiantes deben de ser llamados a la dedicación escolar a través de premios, becas e intercambios internaciones, este último para los niveles de secundaria y medio superior. Los premios podrían ser viajes grupales por excelencia académica grupal, logrando a la par el hábito del trabajo y responsabilidad por el bien común; aquí se puede incluir al nivel primaria. Las becas podrían ser jugosas cantidades otorgas a los tres mejores estudiantes, deportistas y artistas del año, por ejemplo. Además, becas parciales para diferentes niveles de desempeño académico. Esto responsabilizaría a los estudiantes con su educación.
Como las zanahorias son importantes, la disciplina forma parte esencial en una escuela de calidad. Deben de diseñarse mecanismos capaces de manejar a estudiantes problema. De igual forma, deben de evitarse, a toda costa, que dicho estudiante contamine el entorno escolar y/o compañeros. La vara, pues, debe de implementarse, pero con el conocimiento y mesura necesarios. Los alumnos deben de saber que hay límites en sus acciones y que tienen una responsabilidad civil de respeto al prójimo y a las instituciones.
Tercero, debe de crearse acceso universal a la computadora y al Internet. Chapala es un municipio pequeño y puede lograrse tener Internet inalámbrico en zonas estratégicas del municipio, a parte de las escuelas: parques y plazas, por ejemplo. En adición, la computadora debe de estar al alcance de todos. Primero, crear un número pertinente de laboratorios de cómputo bien equipados y cuidados. Además, de premiar, cada año, a estudiantes sobresalientes con Labtops. Finalmente, sería muy útil si se crea un fondo para la dotación de equipo de cómputo en las escuelas, así nos cercioraremos que cada escuela mantenga al menos un laboratorio de cómputo para sus estudiantes.
Cuarto, debe de promoverse la creación de una población bilingüe. Los intercambios escolares serían una forma. Otra sería la creación de escuelas de alta enseñanza, que sigan el formato de Proulex más o menos. Este proyecto resulta muy costoso debido a que se tendría que dar cobertura universal. No obstante, no lo encuentro inviable, si se planifica a largo plazo y por etapas. Además, el ayuntamiento, la sociedad civil organizada, el gobierno del estado y federal, ONGs y la iniciativa privada, todas podrían poner su granito de arena para financiar un proyecto con futuro. Acabaré diciendo que se ocupan hacer jornadas de inglés, para que los aprendices se expongan al idioma a través de su práctica con la nutrida comunidad de extranjeros del municipio. Por supuesto, deben de realizarse actividades de plática/práctica durante dichas jornadas.
Quinto, Chapala necesita una educación física de calidad. Con ella, tendríamos una política pública de doble efecto, en materia de educación y de salud. Educación porque el deporte es el mejor aliado para la relajación y rendimiento del estudiante. Salud porque el deporte representa un factor de prevención contra enfermedades, especialmente las derivadas de la obesidad. En adición, el deporte representaría un gran ahorro en el sector salud, porque estaría previniendo enfermedades costosas.
Los americanos cuentan con una amplia gama de deportes bien financiados, en la que los niños pueden explorar y son empujados desde muy chicos. Mas aún, los deportes son fuertemente promovidos a través de competencias inter-escolares desde nivel primaria hasta universitario; y a veces pueden haber en el nivel preescolar. Todas las competencias cuentan con instalaciones y equipos de punta. El final, americanos con condición y gusto por el deporte, que termina formando parte de su vida. Sugiero adecuar el modelo americano en Chapala. Asumo que debe de haber recursos suficientes para hacerlo.
Chapala puede entrar a una nueva era. La prosperidad nos espera mediante la educación. No hay alternativa al progreso que no incluya una buena educación. Invito a los chapalenses a preocuparse, ocuparse y a debatir la educación y en cómo lograr su calidad.
*Sergio Hernández Reyes es Licenciado en Ciencias Políticas por la UC Berkeley y estudiante de la Maestría en Políticas Públicas por la UCLA.
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