La confianza/ Por Teresa Moranchell PDF Imprimir E-mail
Escrito por PÁGINA Que sí se lee!   
Viernes, 03 de Septiembre de 2010 15:38

La confianza

Teresa Moranchell
Definida como una virtud, es algo que nos brinda sensación de tranquilidad, de esperanza, de confort, del poder sentarnos a esperar la vida y su transcurrir, con el mejor de los ánimos. Y he aquí que con todas las situaciones actuales, donde ya no hay gran seguridad en lo cotidiano, tanto en cosas baladíes como en cosas verdaderamente serias, como el propio empleo o la permanencia de cuanto nos rodea.
Parece que la confianza ha desaparecido en todas partes, pero ¡sorpresa! uno ve a alguien con bastón blanco caminar por transitada calle y empieza a pensar en la magnitud de esa confianza, que permite a esa persona salir a la calle, contando con que los demás sabremos respetarle, no obstaculizar su camino, ayudarle en caso de necesidad, levantarle si tropieza y vigilar su camino, ayudarle en caso de necesidad, levantarle si tropieza y vigilar su seguridad. ¿No sentirá miedo de accidentarse? ¿No temerá que le roben sus pertenencias? ¿No se sentirá inseguro al pagar sus compras en cuanto a la cantidad a pagar y el cambio que recibirá? ¿En quién confía cuando decide salir de su casa? Se encomendará tal vez a su Dios, pero sabe que enseguida de abrir la puerta se encontrará con humanos; sabe que pasará al lado de muchos, que podrá ser empujada y tropezar con ellos, que puede ser víctima de un accidente de muchos tipos, pero sin embargo sale a la calle y con ello da muestras de confianza en los otros, que si bien no son todos honrados y amables, predominan los que sí lo son y es en estos últimos en quien confía.
Es la misma confianza de la madre que lleva un niño en cada mano, uno en los brazos y otro en el vientre y aborda un camión. Sabe que ello representa dificultad y peligro, pero confía en que siempre hay pasajeros dispuestos a tomar de la mano a los grandecitos en cuanto suben y ayudarles a sentarse y a sostenerse, lo mismo que ella y que estarán vigilando el arranque del autobús hasta que hayan bajado.
El ver esas cosas causa una gran dicha en el espíritu, porque confirmamos la existencia de la confianza, ver que es algo que se usa, que se muestra, que pasa frente a nosotros instándonos a imitar esas actuaciones a no amargar nuestro vivir con la desconfianza, sino por el contrario, confiar en que la mayoría de nuestros semejantes pueden apoyarnos a lo largo de nuestra vida.
Si no hay confianza, estaremos desmintiendo la pertenencia a nuestra especie, que es una especie gregaria, de grupos de convivencia, de comprensión. La confianza nos generará un sueño tranquilo y la capacidad de la sonrisa, que también es “lo propio del hombre”, porque sólo nuestra especie ríe. Recuerden que “más vale ser engañado a veces, que desconfiar siempre”.

 

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