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Delegar o Morir
M.A. Roberto Ramírez Ángeles
Si usted tiene un negocio y se reprocha todos los días que no le alcanza el tiempo para atender todas las actividades que se generan de la misma e incluso “ni para atender a su cliente” y no conforme con esto, todavía reprende a sus trabajadores de lo ineficientes que son, argumentando que nadie sabe hacer las cosas mejor que usted; déjeme decirle, con todo respeto, que el ineficiente es usted, debido a su terquedad de hacer las cosas por sí mismo, ¿O me equivoco?
Tal vez en el corto plazo, por una falta de recursos financieros y humanos sea necesario que el emprendedor sea el “Hombre Orquesta” mientras crece y evoluciona su compañía, pero en el mediano y largo plazo ya no aplica, por las razones que a continuación explico:
Corto plazo: Abre su negocio y empieza a conocer su mercado así como el tipo de clientes a los que les ofrece su producto o servicio. Los atiende de manera personalizada esmerándose a que todo salga a la perfección, contrata personal (no calificado) que lo asista en lo básico, sin dejarlos que tomen decisiones sin su autorización. Esto crea una relación muy estrecha entre el cliente y dueño, por lo tanto, empiezan a recomendarlo, generando una publicidad boca en boca.
Mediano plazo: Una vez que se incrementa la cartera de clientes, el empresario empieza a tener más obligaciones y responsabilidades de todo tipo, por ejemplo, un aumento en cuentas por pagar, cuentas por cobrar, proveedores, inventario entre otras cosas más del día a día.
Aquí la cosa empieza a ser más preocupante, cuando el empresario sigue tomando una actitud aferrada de “Hombre Orquesta”, es decir, no deja a sus trabajadores que se desarrollen y ni mucho menos que tomen decisiones por él. Esto provoca que se empiece a saturar de trabajo y su nivel de estrés aumente considerablemente por los pendientes que tiene que atender y surgen por lo tanto los clientes insatisfechos, siendo ellos mismos, que pasen la voz de lo mal que fueron atendidos.
Largo Plazo: Esta etapa es la más crítica, porque seguramente el empresario ya tiene varios problemas como: la alta rotación de personal, cartera vencida, deudas, mal manejo de proveedores, en otras palabras, una paupérrima administración.
Aquí el empresario culpa a todo el mundo de la situación de la empresa (menos así mismo), ya que sigue obstinado diciendo que él tiene que hacer todo y no tiene gente que lo apoye.
El final del día, existen dos escenarios posibles para el empresario, morir o delegar:
La primera, el cierre definitivo del negocio, causado por el nivel de estrés a que está sometido el empresario (a) por los problemas del mismo.
La segunda, ser una empresa, que genere una estrategia organizacional de largo plazo, que incluya, delegar responsabilidades al personal, (obviamente capacitado e idóneo para el puesto al que fue contratado), con la finalidad de que el dueño atienda situaciones que lleven a la organización a otras latitudes, convirtiéndose en un verdadero líder.
La clave radica en saber delegar y contratar a los mejores de su área así como una continua capacitación a todos los involucrados en el negocio. Empezando por el dueño (a).
A continuación cito unos tips de Harry Thompson, vicepresidente de producción de Torsey Cars and Supplies, en Estados Unidos, un ejecutivo que dicta seminarios sobre la importancia que tiene la delegación de funciones entre los subordinados.
1) Explica siempre el por qué, jamás el cómo. Lo importante es que el empleado entienda por qué es vital el trabajo que se le ha asignado y el tipo de labor que la empresa espera de él.
2) Ofrece información y recursos. Otórguele a su delegado todo tipo de apoyo en cuanto a los datos que requiere.
3) Provee asesoría oportuna. El jefe debe brindar consejos y ayuda al delegado cuando éste lo requiera. Asimismo, deberá revelar algunos secretos de cómo hacer más fácil la actividad; pero nunca interfiera en ella.
4) Reconoce que el error es humano. Trata de evitar la reprimenda cuando uno de tus empleados cometa un error. Los errores ocasionales son inevitables, aún con personal calificado. Motivándolos los ayudarás a salir de la equivocación.
5) Provoca el reconocimiento. Este es crucial para una delegación efectiva. Desde el inicio, aclara que el empleado recibirá todo el crédito por la misión solicitada.
Por lo tanto mi estimada (o) empresario lo invito a reflexionar sobre aprender a delegar o morir.
FC Markets, Consultoría Financiera
M.A. Roberto Ramírez Ángeles.
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