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DESARROLLANDO LAS COMPETENCIAS DIRECTIVAS
¿Cómo encontrar el equilibrio entre exigencia y cordialidad con los subordinados?
“Todo lo que se mueve es movido por otro”
ARISTÓTELES
Es común que se presente el dilema en los directores, de la forma en la que se tienen que dirigir a sus subordinados para poder lograr el mayor grado de productividad. Por un lado, se tiene el temor de exigir o apretar a tal grado que la gente llegue a “reventar” y por otro lado, el ser el jefe “buena onda” que a todos agrada, genera que el ambiente se relaje de tal manera, que ¡los resultados pasan a segundo grado de importancia! y lo primero que el personal busca es pasársela muy bien.
Dentro de estas alternativas de estilos de dirección, podemos encontrar cuatro perfiles de director:
• El director popular
• El director ignorado
• El director cacique
• El director efectivo
El director popular se plantea como prioridad ser el director “simpatía”. Con todos y cada uno de sus subordinados se dirige de manera muy cordial y trata de evitar los conflictos a como de lugar, a tal grado que está dispuesto a asumir la responsabilidad de terceros con tal de que la gente no entre en conflictos. Generalmente cede ante cualquier discusión o reclamo, aunque como director salga perdiendo, con tal de que la gente a su alrededor no le guarde resentimiento. Es un director que fácilmente acepta las sugerencias de sus subordinados, no porque sean buenas, sino porque evita contradecir o confrontar.
Las consecuencias de un director con este perfil es que logra poca productividad, pues su gente termina haciendo lo que le da la gana. Cuando ha logrado contar con la voluntad de su personal, el único medio que le queda para lograr resultados, es convencer a su personal a que hagan su trabajo mediante el chantaje sentimental. Este perfil de director, logra un buen ambiente de trabajo pero poca productividad.
El director ignorado es un director que ha perdido toda autoridad real. El personal no le hace caso porque quizás ha tomado decisiones queriendo quedar bien tanto con los inversionistas como con el personal y como dice el dicho “el que a dos amos sirve, con más de alguno queda mal” y el personal al sentirse traicionado por quien los dirige, terminan por perderle la confianza y se limitan simplemente a realizar sus tareas cubriendo de manera mínima las funciones de sus puestos (para que no les puedan reclamar).
Las consecuencias de un empresa con el tipo de director ignorado, es que además de no haber productividad, el ambiente de trabajo es muy incomodo, pues no existe la unión entre el personal. El director vive con un grado excesivo de estrés pues con todos queda mal. Es muy difícil que pueda lograr elevar la productividad pues carece de liderazgo y lo más probable es que los inversionistas también le pierdan la confianza y terminen por reemplazarlo.
El director cacique, es el que se dedica a fiscalizar a todos y cada uno de su personal. Generalmente su estilo es “dirección por miedo” el personal sabe que si algo sale mal, el culpable es reemplazado sin oportunidad de enmendar el error. Generalmente este tipo de director es iracundo (muy enojón). Difícilmente se le da gusto. Nunca se le verá felicitando a un trabajador. La gente debe hacer méritos para ganarse la simpatía del jefe, lo cual genera relaciones poco sinceras y que se prestan a la manipulación.
Las consecuencias de tener un director con este perfil es que el grado de productividad es proporcional a la necesidad que tiene el personal de trabajar, es decir, el personal trabaja ahí porque no tiene otra opción y la motivación que existe para realizar el trabajo, es que no lo despidan. El ambiente de trabajo es pesado, pues todos se cuidan las espaldas para que no pongan en evidencia algunos errores cometidos, pues está en juego el perder el trabajo si el jefe se llega a dar cuenta. El director con este perfil, difícilmente integrará un equipo de trabajo productivo. La gente en la primera oportunidad cambiará de empresa y no encontrará motivos para ser leal buscando en el trabajo satisfacer únicamente sus intereses personales. Un director con este perfil logra una productividad regular pero un mal ambiente de trabajo.
El director efectivo es aquel que se ha ganado la confianza de todos sus colaboradores y su gente lo sigue no tanto porque sea el jefe, sino porque ejerce un liderazgo. Ha vendido la idea a todo su personal que lo que busca la institución beneficia a todos comenzando por quienes laboran en ella. Ha compartido una visión a futuro y está abierto a las iniciativas de sus colaboradores para formar un plan que los lleve al logro de los objetivos. Plantea retos y los pone a consideración de su gente para analizar su viabilidad y determinar la manera práctica de alcanzarlos. No necesita acudir a incentivos para mover la voluntad de su personal, pues todos están ahí porque quieren y les gusta lo que hacen, generan ideas continuamente de cómo mejorar el trabajo y sus iniciativas se toman a consideración en trabajo colaborativo. Las consecuencias de este estilo de dirección, es que la gente empieza a crecer junto con la institución, existe poca o nula rotación de personal y la productividad es alta. La institución tiene posibilidades de ser líder en su ramo pues siempre se está buscando la innovación, el ambiente de trabajo es muy bueno.
Este último caso me hace recordar el dicho popular que “lo cortés no quita lo valiente” en el sentido que la exigencia no está condicionada a tener un ambiente de trabajo tenso o poco cordial. Te sugiero que para dirigirte con tus subordinados y desarrollar un perfil de director efectivo, utilices el criterio de la ley de las dos manos: con una sostienes y con la otra aprietas. Es decir, por un lado exiges y por otro lado alientas. No sólo aprietas pues corres el riesgo de que la gente reviente. No sólo alientas pues la gente se te subirá a la cabeza. El ideal, es que tu personal al referirse a tu labor directiva, pueda decir que le exiges para que den el 100 pro ciento pero al mismo tiempo, se sientan contentos y motivados por el crecimiento que experimentan y la satisfacción de los resultados alcanzados.
Recibe un afectuoso saludo
ING. FERNANDO DE LA MORA PIMIENTA
PROGRAMA DE FORMACIÓN DE
DIRECTIVOS POR COMPETENCIAS
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