El amor en los tiempos de facebook PDF Imprimir E-mail
Escrito por Página que sí se lee...   
Viernes, 27 de Enero de 2012 16:41

El amor en los tiempos de facebook
Psic. Fabián Durán Hernández


El hecho de que ni la casa, el coche, la amistad o la creencia religiosa son para toda la vida, hace más viable la posibilidad de ir reduciendo antes el pesar y la profundidad de la pérdida. No sufrir por amor, ¿podríamos imaginar eso? Puede que efectivamente no nos sea posible evitar todo el dolor que el amor implica pero no siendo el Otro todo, el dolor se vive en proporción al trozo perdido.
Sabemos que una vida muy pegada a otro es una vida que nubla la vista y aumenta el pesar.
Hubo parejas que, en el pasado, se formaron sin amor, sólo por convención y convivieron decenios. ¿Por qué no imaginar, en los próximos decenios, amores frecuentes sin la continuación de la relación? Es decir, continuidad del cariño mutuo aunque no se tenga al compañero y la combinación de este afecto con otros amores románticos o semirrománticos, que compongan la combinación de experiencias que ya vivimos en otros ámbitos.
Los sentimientos han cobrado estos años una importancia similar a la de épocas románticas y las uniones emocionales han sido justificadas incluso como instrumentos de conocimiento, más certeros y eficientes que la propia razón.
La emoción es la gran pieza en la era de la empatía, la era actual y la empatía es capital, produce dinero, en sentido estricto, el sistema ha avanzado hacia una economía creada para brindar servicios, donde el buen trato de persona a persona es su base esencial. El afecto, que hace unas décadas pudo parecer un complemento del negocio mercantil se ha vuelto un factor necesario para las ventas. El factor emocional se halla en el perfume exclusivo de una tienda, en el repertorio musical de un hotel, en las sensaciones de los nuevos materiales que brindan ternura o refugio.
Todo este mundo emocional, ya expandido por todas partes se encuentra especialmente concentrado en el amor de la pareja, se deduce de ahí; pero la pareja, no es precisamente, a diferencia de otros tiempos, aquello que cuando se termina, comienza enseguida la tragedia a arder. Esto debido a que las parejas de hoy poseen ya numerosas distracciones suplementarias y en segundo lugar, porque en la actualidad se sustituye a quien se ama por otro cuando este apenas presenta signos de obsolescencia.
Y no importa ya cuándo y a qué edad. Las separaciones de sesentones se han multiplicado espectacularmente en la última década. Se sufre por amor pero no de lo que conllevaba por perderse a uno mismo en el desenlace. De la misma manera que no nos entregamos en cuerpo y alma a una ideología o una fe religiosa cada vez es menor la posibilidad de comprometernos con una boda. Y no digamos ya sin bodas y sin hijos por en medio.
Los lazos sociales y morales que servían para emparejar, es decir para formar parejas son tan débiles y removibles como lo son las redes de internet. Es fascinante querer mucho y ser querido sin fin. Pero también, sabemos, que una vida muy pegada a otro es una vida que reduce la vista y nos aumenta el pesar.
No dejaremos de sufrir por amor porque tanto el padecimiento, como el dolor o el dormir mal, poseen un prestigio y valor en la historia de la humanidad y en cada uno de nosotros y porque de igual manera una parte importante del duelo de la pérdida hace homenaje también al ser perdido que nosotros, en el pasado, glorificábamos.
De hecho, no nos enamoraríamos de alguien sin creerlo valioso y no nos separamos de él teniéndolo por nada, puesto que en el final se incluye siempre la apreciación electiva de sí mismo.
Nos queremos siempre a través del otro, pero ahora el otro, cambiadizo y movedizo, tan portátil como una laptop como para haberlo encontrado mediante un programa, se esfuma con mucha rapidez.
Y también nosotros mismos nos esfumamos en ese trozo perdido puesto que una pareja es, además de una pareja, un estado de identidad compartida y una manera de estar juntos en esa estancia común. Una estancia del yo y del tú que, como en otros ámbitos, cambia hoy de perfil, de domicilio y de rostro como una página actualizada de Facebook.
Psic. Fabián Durán Hernández. Formación en Psicoanálisis. Atención de Lunes a Sábado. Previa cita: Cel. 3313280284
Zaragoza 354-A, Chapala, Jal.
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