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San Nicolás de Ibarra es invadido por un olor fétido
Laura Salas Luna
Tremendo tormento es el que viven los habitantes de la delegación de San Nicolás de Ibarra, el motivo es la fuerte pestilencia que despide el lago en este lugar; el no poder comer, respirar y vivir a gusto debido al olor insoportable es con lo que han lidiado estas últimas tres semanas.
Muchos de los que transitan por la carretera, incluso los mismos pobladores pensaron en un principio que se trataba de algo en mal funcionamiento de la planta de tratamiento o de un tubo de drenaje roto, sin embargo el olor rebasaba toda posibilidad de que así fuera.
Según datos de los pobladores, el día 12 de agosto y debido a que estaba rebasando el nivel de su capacidad, abrieron las compuertas de la presa de este lugar, el agua estuvo estilando por los cauces naturales que llevan hacia la laguna, “no sabemos ni de dónde haya salido esto, estamos desesperados porque hagan una investigación a fondo y nos digan qué pasó. Al principio nos preguntábamos unos a otros si teníamos fugas de gas en nuestras casas porque así comenzó a oler, ahorita ya no sabemos ni qué vamos a hacer, uno piensa ya mil cosas con esto tan incómodo”, comenta la señora Edith González, misma que ha movido cielo mar y tierra porque se ponga remedio al olor.
Afirma que el día 20 de agosto dieron aviso al Director de Ecología del Ayuntamiento de Chapala Biólogo Carlos Alberto Ramírez Hernández quien acudió hasta el lugar y acompañado de pescadores de allí mismo que lo introdujeron a la laguna en sus lanchas, estuvo viendo la problemática que se vive, mas no hubo una solución ni respuesta alguna. Después del 21 de agosto el olor se agudizó y entonces se llamó a Protección Civil de Chapala, se presentó el TUM. Osbaldo Sandoval López y varios elementos del cuerpo de Bomberos y Protección Civil, pero poco pudieron ayudar. “Osbaldo dijo que nos iba a conseguir unos cubre bocas pero jamás llegaron”.
Después de esto la señora Edith Gisela González Rodríguez hizo la denuncia vía e-mail ante la CONAGUA al señor Raúl Antonio Iglesias Benítez, así como a Esteban Shafer Fernández Secretario Técnico del Organismo de Cuenca Lerma Santiago Pacífico y Guillermo Vargas Rojano de la misma dependencia. Su denuncia fue atendida de inmediato y se presentó Protección Civil del Estado así como el Ing. J. Jorge E. Santiago Ornelas de SIAPA quien tomó una muestra para analizarla.
En respuesta a este análisis se le informa a Edith González por medio de un documento de CONAGUA, que “en el mes de julio se detectó el alga Microsystis, con una concentración de microorganismos de 37,000 org. /l, en tanto que el lunes 23 de agosto el conteo fue de 1, 600,000 org./l, lo que indica un desarrollo masivo en la zona; personal de SIAPA detectó áreas de más de 200m”.
En el mismo documento indica: “Estos fenómenos normalmente desaparecen cuando hay un cambio en las concentraciones de nutrientes en el agua, acompañadas de cambios en las condiciones climatológicas de temperatura y vientos.
Su control en albercas, plantas potabilizadoras y lagos muy pequeños se puede realizar con Sulfato de Cobre, sin embargo no se recomienda para lagos como el de Chapala ya que no sólo eliminaría la Microsystis sino las demás especies.
“¿O sea que estamos fritos con este asunto de las algas verdeazul? Exigimos que atiendan esto a la brevedad, porque consultamos al Hidrobiólogo Arturo González de la Universidad Autónoma Metropolitana, especialista en Ecotoxicología, quien en su estudio nos envía: “los efectos en la salud por Microsystis son: náuseas, vómito, irritación de la piel, enfermedades gastrointestinales y en algunos casos extraños, falla total del hígado. Como no es debido usar herbicidas para las cianobacterias, otro método muy efectivo en la remoción de Microsystis es la adicción de cloro en una proporción de un 0.5mg/l a 1mg/l.”
Algo que es ya un hecho es que el olor está llegando hasta Santa Cruz de la Soledad; las personas creían que era algo del basurero que está cerca o de algún drenaje en mal estado, sin embargo los olores ya están afectando a esta población también. Los niños y jóvenes de las escuelas se quejan de las oleadas de olor tan espantoso y de que no pueden consumir sus alimentos con tranquilidad, incluso mencionan los pequeñitos que casi han vomitado en estos días de tan feo que huele.
“El problema allí está, necesitamos, exigimos una solución a las autoridades correspondientes, en los pueblos hay señoras embarazadas, niños pequeños, ancianitos enfermos, hay animales que pueden ir a consumir agua contaminada y morir, algo se tiene que hacer y tiene que ser ya porque de lo contrario ¿quién se va a hacer responsable de lo que ocurra? Luego que no digan que no sabían, ya si se hacen de la vista gorda es por cómodos, no porque no hayamos movido nada para resolver el problema” declaración de Edith G. González.
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